Carta a la vida

Mi Vida:

Me enamoré de ti desde muy joven, ¿y cómo no? Si eras tan seductora y prometiste tratarme bonito. Tenías unos ojos hipnotistas, sol y luna, que se reflejaban en tus curvas, mares y valles. La sonrisa nevada y una personalidad tan impredecible que me mantenían enganchado a tu misterio.

Hasta que caí a decirte "Hazme lo que quieras", y no era el verbo transitorio sino imperativo, sinónimo de moldéame, transfórmame. Te tomé por una intelectual y no sabía que tenías ese lado psicótico que iba a tomar mis palabras a tu provecho para tomarme y arrojarme al fango.

Yo quería ser universo y tú me tiraste al polvo. Entre el impacto, no supe si eran estrellas o la arena de tus costas las que me nublaban la vista, pero como un idiota enamorado, estaba sonriente mientras fueras tú quien me tocara.

Y llegué a disfrutar el dolor hasta que pensé que te excediste, pero no lo dije por miedo a que me dejaras. Llegó el punto en que me volví como un monolito que se ve fuerte pero no siente nada.

Entre tus victorias estaba yo, como el mayor de los fracasos, y pensé en dejarte ir.

Pero luego volviste diciendo que era parte del encanto, que no me había ido tan mal y que después de todo, tus ojos, tu rostro y tu cuerpo no habían sido afectados por el tiempo.

Empecé a agrietar la crisálida y salí del suelo como un muerto que resucita, queriendo comer, beber y gozar. ¿A quién he de invitar a todas mis citas si no es a ti?

Jamás podría dejarte sin hacerte lo que quiera. He escuchado que quienes te sobreviven una vez pueden volver a querer y no les tratas nunca más como victoria sino como amante.

Anhelo.

Pero sé que es mentira. Pensé en dejarte cuando no podía más, pero ellos iban a buscarte y preguntar por mí, y tú ibas a decir que no fue tu culpa, que era yo. Tú seguirías como si nada, a veces desierto y otras tantas bosque. Nadie podría enojarse contigo porque eres encantadora y carismática.

Si quería escucharte, guardabas silencio, y cuando mi atención se posaba en una flor, me gritabas hasta que ignorarte fuera imposible.

¿Qué has de querer de mí si no que te dé todo lo que tengo? Había pensado tirarlo todo y marcharme, así que ya que estoy acá de todas formas, te lo doy todo, a ver qué haces con tanto. Y es que soy multitudes y no quepo dentro. A ver si puedes con eso, señora.

¿Seremos mejores que esto? ¿Lo fuimos alguna vez? No sé tú, pero yo ni siquiera he empezado. Agárrate de donde puedas, que vas a amarme aunque no quieras.

Con cariño,

Ya sabes quién.  

Comentarios

Popular Posts