Acordar y recordar.

Etimología:
Del latín etymologia, que a su vez tiene su origen en un vocablo griego, la etimología es una especialidad lingüística que estudia el origen de las palabras, considerando su existencia, significación y forma.

  Cuando escuché que la palabra “corazón” proviene de una raíz latina que, según los expertos, podría ser cor- (que significa “centro”) más el sufijo -zón, el cual transmite la idea de poner en acción, empecé a comprender de qué iba este idilio. Tenía sentido decir, convencido, que en mi corazón te amaba, porque era con el centro de mi ser que sentía ese deseo incontenible por ti. Era mi centro el que parecía ausentarse de su lugar cuando te veía; sí, mi eje en la vida se volvía vulnerable al escucharte. Mi corazón se transformaba en un desquiciado cada vez que se exponía a ti.

 Bastaba verte entrar para que mi pecho se agitara, mis manos sudaran y el mundo se volviera un eco sordo detrás de tus pasos. Mi eje vital se tambaleaba al escucharte hablar. Nos quedábamos quietos por fuera, pero dentro, dos corazones bailarines se encontraban sin tregua.

Así que un día me acerqué. En el núcleo de mi juventud, mis percusionistas trabajaban a más no poder; mis latidos hacían que mi pecho retumbara como un bombo. La música de persecución de mi corazón intensificaba el ritmo mientras caminaba hacia ti. A pesar de los nervios, logré invitarte a bailar. Tu mano en la mía era un pacto silencioso.

A media pieza te susurré:
—¿Sabías que "acuerdo" viene de "corazón"? Quizá por eso bailar juntos se siente como pactar con el alma.

  Acuerdo nace de una raíz que significa que dos corazones (cordis) se alinean. Necesitaba que tu cordis y mi cordis se sincronizaran, porque sabía que lo que sucedía en mi pecho sería más llevadero contigo a mi lado;  generaría empatía y te contagiaría el mal del corazón acelerado.

  Entonces tu mano descansó en mi pecho y pudiste sentir el retumbe de tambor que había en él. Tan pronto tus dedos vibraron al sentir mi alma, tus ojos se clavaron en los míos como si fueran un túnel que llevaba al centro de mi vida, y hasta allá me viste. Mi diestra fue guiada por tu mano izquierda para descubrir, sobre tu pecho, que ambos estábamos infectados hasta la médula de lo mismo. Y aunque nos quedamos quietos, la realidad era que teníamos dos corazones inquietos; bailarines sin tregua. Con nuestros brazos entrelazados, vi tu vida en tus ojos fijos y sonreí. Acordamos quedarnos unidos. Nuestros centros se alinearon aquella noche y tu corazón bailaba al ritmo de mis latidos, como piezas del mismo artesano que embonan desde el origen. Nos entendíamos. Nos pertenecíamos. Bailábamos a nuestro ritmo, a destiempo, disfrutando como dos locos que compartían el mismo delirio.

  Los días siguientes cumplieron aquel acuerdo: descubriéndonos, sorprendiéndonos, revelándonos. Pasaron semanas hasta que descubrí que no siempre íbamos en la misma dirección. Tuve que alinearme a tu ritmo para mantener nuestro pacto. Nuestras pulsaciones encontraban formas de armonizar, creando nuevas melodías.

  Pero los ritmos cambian. Gradualmente, tu corazón comenzó a desacompasarse del mío. Primero fueron pausas ocasionales, luego silencios más largos. Todos mis esfuerzos por reanimarte fueron inútiles. Nunca me sentí tan impotente como cuando nuestros latidos dejaron de ser nuestros. El acuerdo llegó a su fin, no por decisión, sino por agotamiento.

  Ahora eres un recuerdo. Y aquí descubro otra etimología: re- significa "de nuevo" y cordis, el bendito corazón. Recordar es traerte a mi corazón una vez más. Paso por mi pecho la velada en que decidimos comenzar y también rememoro cuando se volvió difícil continuar.

  Recuerdo la melodía de tus latidos que entonaba nuestros días. Siguen presentes las cosas que te hacían bailar y aquellas que hacían que tu corazón saltara un latido. A veces te miraba sin que te percataras: pura, natural, la esencia misma de tu ser. Desde el centro de tu corazón, eras lo más hermoso que este pobre diablo podría ver jamás.

  Sigo pensando en las veces que reías tan fuerte que te apenabas de tu incontrolable felicidad y te ponías rojita, rojita. Amo recordar todas las cosas que solo yo vi, esos regalos indirectos y especiales que me dabas sin saberlo. Esos recuerdos me mantienen en pie.

  Mi corazón se alineó tan perfectamente con el tuyo que casi muere al tener que seguir latiendo sin su compañero. Recuerdo que una noche acordamos acoplar nuestros latidos y, ¿sabes algo, mi vida? Yo sigo honrando nuestro acuerdo.

  En mi corazón conservo nuestro pacto, que duró menos de lo debido. Aquella separación casi hizo que mi vida se desangrara desde dentro. Pero cuando te recuerdo, mi equilibrio se recupera un poco y mi mundo vuelve a bailar a tu ritmo.

Porque acordar no es solo decidir; es lograr que dos corazones latan al unísono. Y aunque el tuyo ya no suene, el mío aún conserva nuestra melodía. Escucho tu latido, aunque te hayas ido.

Comentarios

  1. Oh esto es tan... Ok necesito unos kleneex.

    Es muy agridulce porque el recuerdo es precioso pero el hecho de que sea algo que terminó desgarra el alma.

    (Esto me pasa por mi favoritismo por el romanticismo )

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    1. ¡Y yo aquí pensando que era demasiado cursi! :D Gracias por leerme, es un gusto tener fieles lectores como tu. Mil gracias.

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  2. ¿Cursi dice? Yo no lo describiría así, ¿intenso, hermoso y romántico? SI.
    Esta vez ni siquiera puedo escoger cual es mi parte favorita, ha sido una amor muy bello de leer, a pesar de las lágrimas que se han revelado y escaparon debido a ese final.
    Gracias por no dejar para usted solamente lo que hay en su interior.
    Un saludo.

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    1. Concuerdo totalmente contigo desconocido.

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    2. ¡Hey! Gracias por leerme. Se me ha escapado el boceto de otro texto que lleva años en proceso. Uno llamado "El Hombre de Tinta", que es una crónica fantástcia de cómo ha empezado este juego que se ha vuelto en esta comunidad de lectores. De nuevo, muchas gracias por leerme.

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    3. Descubrir este blog fue algo bueno para mí y me atrapó como a la mayoría. Ese relato que dices creo que ya lo leí pero no lo encuentro ¿Hubo algún problema con el?

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  3. Este es sin duda uno de mis favoritos desde que lo leí, me encantó como lo redactaste. ����

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  4. Muchas gracias, también me gustó mucho pero, ¿sabes? Este texto les ha gustado mucho a quienes lo leen y siendo sincero no pensé que fuera a tener la audiencia que ha tenido, con lectores tan distinguidos como los es usted. Recibe un abrazo virtual y un saludo.

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