Desenlace
Creo que esta plática es algo menos que accidental. Quizá debimos haberla tenido hace tiempo.
Verá, usted y yo sabemos la respuesta exacta a la pregunta que no nos atrevemos a hacer.
"Yo sé a dónde voy, y me queda de paso su casa", pero si acepta ir conmigo, me importaría poco desviarme al mar. Tus ojos me respondieron que sí pero sacudiste tu cabeza. Y aquella conversación en el automóvil mientras esperábamos a que terminara una buena canción se vio pospuesta por escritos que nunca he leído.
Vivimos en lados distintos de la avenida. Lejos como para no tenernos, pero cerca como para irnos (a donde sea) queriendo. Casi nunca la vida es como queremos; verá, yo quise quedarme tras dos segundos de que sus ojos me enmudecieron y me contaron como un chiste. Y entre más conocía su vida, más quería colarme en ella. Ya no eran unas sensaciones traviesas las que movían mis impulsos sino unas corrientes firmes de convicciones. Porque el amor nunca ha sabido a dudas, sino a certeza.
Y podría decírselo de muchas formas, señorita. Para conocer a alguien hay que ver cómo ve la luna. He visto cómo aborda usted la vida y me ha gustado. Sí, ya vi el lente que utiliza usted para capturar la vida y es el que andaba buscando para el resto de mis días. En una mirada cambian las cosas y desde que me cambiaste la forma de ver la vida ya no he estado mirando por otros lados.
Te digo, vida, que si esta plática se diera no veo muchos finales posibles, salvo uno. Y si en este punto del texto aún no te ha abrazado el convencimiento, te lo digo gustoso: si usted y yo platicáremos en tiempo y forma, el desenlace ineludible sería amarnos como jamás se ha escrito. Pero mientras esa dichosa charla llega, propongo que vayas arreglándote el vestido y que no hagas muchos planes sin mi para el resto de tu vida.
Por lo pronto te seguiré hablando entre líneas, a veces directo y otras tantas con cuentos. Y como nuestros encuentros no han sido tantos, seguiré (re)escribiéndote hasta que te pueda escuchar leerme. La poesía no es lo mío, cariño, pero te mando un berso, tú sabrás dónde.

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ResponderBorrarValió la pena la espera, pienso que desenlace está hecho para hacer sentir, es como esa conversación en tu cabeza que quieres tener y visualizas, pero que aún no se realiza. Exelente como siempre.
BorrarSentidos, sentidos: Gracias por la paciencia y por seguir leyendo. Este texto, efectivamente, está para sentirse y para motivar a atreverse.
Borrar¡Me ha encantado!
ResponderBorrarHay poco que pudiera decir, me parece que, pocos hacen arte con sus letras y usted lo ha conseguido.
Son pocas las veces que se logra eso, si acaso alguna. Muchas gracias por leerme, Girasol. ¡Un abrazo!
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